
Visita Pastoral 2020

Las Acta Apostolicae Officiale es el boletín oficial del Obispo Gabriel, de la Iglesia Católica Conservacionista de Rito Tridentino –No Romana-.


MENSAJE EPISCOPAL SOBRE EL CORONAVIRUS (COVID-19)
1.- En estas fechas queremos dar la posición oficial de Nos, como Obispo de la Iglesia Católica Conservacionista de Rito Tridentino en relación con la pandemia del coronavirus llamada COVID-19, a raíz de esto ha surgido en las redes sociales y medios de comunicación el debate sobre las medidas por parte de las autoridades eclesiales es síntoma de cobardía o falta de fe. He aquí Nuestra opinión que es la posición oficial de la Iglesia Católica Conservacionista de Rito Tridentino.
Está claro que Dios como Señor del tiempo y de la historia, al ser Todopoderoso puede protegernos del coronavirus y cualquier enfermedad habida y por haber. La Palabra de Dios escrita nos lo confirma:
“El que mora en el secreto de Elyón pasa la noche a la sombra de Sadday, diciendo al SEÑOR: « ¡Mi refugio y fortaleza, mi Dios, en quien confío!» Que él te libra de la red del cazador, de la peste funesta; con sus plumas te cubre, y bajo sus alas tienes un refugio: escudo y armadura es su verdad” Sal 91,4
“Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»” Mc 16,17
Dios nuestro Señor, quien ha establecido las leyes naturales del universo en su creación, no está sujeto a ellas, y si es su voluntad, puede alterarlas a su libre y divina voluntad. Como sabemos Dios no es simplemente como un gran relojero, que pone en marcha un reloj y se limita a observar mientras lo ve avanzar, sino que hay una creación/intervención continua en la que Dios conserva en el ser lo creado, que, si no existiese en Él, dejaría de existir. Por ello, la antropología teológica no habla sólo de creación, sino también de conservación en lo creado.
2.- Pero eso no quiere decir que Dios tenga que alterar las leyes naturales que Él mismo ha establecido por voluntad del hombre, por lo que una mala interpretación de esos textos puede traer nefastas consecuencias.
Pondré un ejemplo: cuando algún pastor protestante, en base a Mc 16,17 cree que puede sin riesgo manipular serpientes y termina muerto por picadura. ¿Falló Dios en su promesa? No. Falló él al pretender obligar a Dios que obrara un milagro.
Así, el salmista dice “aunque pase por senderos oscuros, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.” (Salmo 23,4), no debe entenderse como que deliberadamente yo deba a exponerme a caminar por lugares peligrosos a altas horas de la noche pensando que Dios tiene la obligación de proteger, sino que por el contrario, si por determinada situación es realmente necesario para mí pasar por una situación así, no deberé temer y puedo confiar que Dios lo ha previsto en su providencia divina. Cualquier cosa que ocurra será lo mejor para mí de acuerdo a su voluntad. De allí que aunque en la propia Eucaristía recibimos realmente el Cuerpo, Alma, Sangre y Divinidad de Nuestro Señor, no por eso los celiacos y alcohólicos no tienen normas especiales para comulgar, para evitar sufran afectaciones.
Cuando Satanás tentó a Cristo le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna” (Mateo 4,6) precisamente por esto el Señor respondió “También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios” (Mt 4,7)
Tentar a Dios es por lo tanto, intentar obligar a Dios a hacer nuestra voluntad, o en otras palabras, pretender presionarle para que se ponga a nuestro servicio y no nosotros al suyo.
Por tanto, es evidente que, aunque Dios puede en su voluntad proteger a los cristianos a que no se contagien (y eventualmente algunos mueran) de coronavirus asistiendo a los servicios religiosos, no podemos nosotros pretender obligarlo a obrar tal milagro alegando tener mucha fe. Tampoco tiene sentido denostar a nuestras autoridades religiosas si prudencialmente consideran, de acuerdo con la situación de cada lugar, que algunas medidas son necesarias tomar para proteger las vidas de las personas. La ciencia ha progresado en menos de un siglo, la gripe española costó la vida de cientos de miles de españoles, los medios de comunicación de la época eran los elementales y no había forma de conocer lo que estuviera pasando en otro lugar del país, hoy en pleno siglo XXI, la información la tenemos a la mano en pocos segundos, lo que antes era un privilegio de unas pocas personas hoy todos podemos conocer esa información, en la ciencia es claro que desde la aparición del virus hasta su identificación plena como una nueva cepa de los virus de la familia de los coronavirus fue rápida. De ahí, que no podemos igualar las condiciones que existieron durante la peste negra que azoto Europa y diezmo su población, en donde ni la ciencia ni la comunicación eran ni las avanzadas ni las mas rápidas, el que llegaran a la conclusión de que esa enfermedad era una nueva y su forma de trasmisión llego demasiado tarde, no hay duda que en esas circunstancias la intervención de Dios en algunos lugares debió ser providencial, sacando de entre sus pastores a algunos a los que preservo para que fueran lumbreras de esperanza ente tal calamidad, pero otros perdieron la vida aun con la fe que tenían, y reitero que el problema no fue la fe, sino la intervención de Dios que lo hace a su entera y divina voluntad perfectamente sabia. Hoy día, con los avances en la ciencia, con la información inmediata, la identificación del agente causante de la enfermedad y su forma de trasmisión lo fue en breve tiempo, ¿significa que Dios ya nos abandona? La respuesta es: NO, porque el mismo Señor nos regala la ciencia y en ella la obra también su misericordia, no solo mediante intervenciones milagrosas, sino también de forma ordinaria, su palabra divina nos lo recuerda, que todo proviene de Dios incluyendo la ciencia:
“Da al médico, por sus servicios, los honores que merece, que también a él le creó el Señor. Pues del Altísimo viene la curación, como una dádiva que del rey se recibe. La ciencia del médico realza su cabeza, y ante los grandes es admirado. El Señor puso en la tierra medicinas, el varón prudente no las desdeña. ¿No fue el agua endulzada con un leño para que se conociera su virtud? Él mismo dio a los hombres la ciencia para que se gloriaran en sus maravillas. Con ellas cura él y quita el sufrimiento, con ellas el farmacéutico hace mixturas. Así nunca se acaban sus obras, y de él viene la paz sobre la haz de la tierra. Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino ruega al Señor, que él te curará. Aparta las faltas, endereza tus manos, y de todo pecado purifica el corazón. Ofrece incienso y memorial de flor de harina, haz pingües ofrendas según tus medios. Recurre luego al médico, pues el Señor le creó también a él, que no se aparte de tu lado, pues de él has menester. Hay momentos en que en su mano está la solución, pues ellos también al Señor suplicarán que les ponga en buen camino hacia el alivio y hacia la curación para salvar tu vida. El que peca delante de su Hacedor ¡caiga en manos del médico!”. Eclesiástico 38, 1-15
3.- El coronavirus es un riesgo real para la vida de las personas, y por no tomar las medidas a tiempo me parece una grave ofensa contra Dios, pues por un lado lo ofendemos queriendo ponerlo a prueba de forma temeraria y por otro lado desobedecemos al mismo Dios, pues tanto las autoridades Eclesiales como las Civiles han sido constituidas por Dios y quien se resiste a ellas al mismo Dios se revela como nos dice el Apóstol San Pablo (Cfr. Rom 13,1-2), así pues, los Obispos hemos recibido la encomienda de Dios para pastorear a la Iglesia de Cristo (cfr. Hch 20,28), lo cual es una gran responsabilidad, por ello nuestras decisiones son tomadas con la mayor prudencia mirando en todo el bien de los fieles que se nos han encomendado y en algunas decisiones nos podemos equivocar como todo ser humano, ya que no gozamos de infalibilidad ni impecabilidad, pero todo lo que hacemos es a verdad sabida y buena fe guardada, rogad pues a Dios para que en estos tiempos tomemos decisiones que hagan sentir a los fieles nuestra cercanía, que si en algún momento hay que cerrar un templo sepan que se hace por el bien de cada uno de las personas, la Iglesia nunca podrá ser cerrada, pues donde está el Obispo ahí está la Iglesia junto con sus Presbíteros, Diáconos y Fieles.
De acuerdo con los datos al día de hoy que presenta la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay 207 860 casos confirmados de los cuales 8657 han fallecido, hay países fuera de China como son Italia, Irán, España, Corea del Sur y Alemania que encabezan las 5 naciones con más infectados, y el caso más emblemático es el de la conocida “paciente 31” de Corea del Sur, la cual pertenece a una secta protestante, misma que aun con los síntomas de fiebre y tos, continuo acudiendo a los servicios religiosos y centro de trabajo, convirtiéndose en la causante de infectar a más de mil personas, en este caso ¿Dios dejo de cumplir su promesa? La respuesta es: NO, porque el mismo Dios dio a los médicos la ciencia y conocimiento para identificar de forma pronta el patógeno y forma de evitar su trasmisión, la “paciente 31” actuó de forma irresponsable al no obedecer a las autoridades y tentar a Dios creyendo que lo obligaría a obrar un milagro solo por la fe, y Dios no está sujeto a nadie, no se pretende aquí emitir un juicio temerario, sino llamar la atención de todos para evitar caer en este tipo de conducta.
Por ello, después de haber consultado con los presbíteros de nuestra Iglesia, decidimos tomar las siguientes medidas:
Rogamos a Nuestro Señor Jesucristo que por intercesión de la Santísima Virgen María y del Glorioso Patriarca San José cuya memoria celebraremos mañana, nos obtengan las gracias y dones de Nuestro Señor para que esta pandemia se extinga de manera pronta sin causar más daños a la naturaleza humana, que nos obtengan las gracias del arrepentimiento, la conversión, la fe verdadera y el perdón de nuestras culpas verdadera para todos y cada uno de nosotros, el eterno descanso para quienes han muerto víctima de esta plaga y de todas las benditas almas del purgatorio, la sabiduría y buen ejercicio de sus funciones a las autoridades civiles de todos los niveles y al personal médico y hospitalario les preste su fuerza y sabiduría para sanar a los enfermos.
Dado en la víspera de la Solemnidad de San José, Esposo de la Stma. Virgen María y Padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo, a XVIII de marzo del año del Señor de MMXIX, octavo de nuestro pontificado

MENSAJE EPISCOPAL PARA LA CUARESMA 2020
Carísimos Hermanos:
1.- Como cada año, al acercarse la Cuaresma, nos ofrece la ocasión de enviar a ustedes la invitación a sacar provecho de este momento favorable, de este «tiempo de salvación» (cf. 2 Cor 6, 2) para que sea vivido por todos intensamente en su doble dimensión de conversión a Dios y de amor a los hermanos. La Cuaresma, en efecto, nos invita a abrir totalmente la mente y el corazón para escuchar la voz del Señor que invita a volver a Él en novedad de vida, y a ser cada vez más sensibles a los sufrimientos de quienes nos rodean. Con el maravilloso rito de la imposición de la Ceniza, inicia el tiempo de la Cuaresma, durante el cual la liturgia renueva en los creyentes el llamamiento a una conversión radical, confiando en la misericordia divina.
2.- Nos disponemos a recorrer de nuevo el camino cuaresmal como cada año que el Señor nos concede, que nos conducirá a las solemnes celebraciones del misterio central de la fe cristiana, el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, el misterio Pascual. Nos preparamos para vivir el tiempo apropiado que la Iglesia ofrece a los creyentes para meditar sobre la obra de la salvación realizada por el Señor en la Cruz. El designio salvífico del Padre celeste se ha cumplido en la entrega libre y total del Hijo unigénito a los hombres.“Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente”, dice Jesús (cf. Jn 10, 18), resaltando que Él sacrifica su propia vida, de manera voluntaria, por la salvación del mundo. Como confirmación de don tan grande de amor, el Redentor añade:“Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15, 13).
La Cuaresma, que es una ocasión providencial de conversión, nos ayuda a examinar este estupendo misterio de amor. Es como un retorno a las raíces de la fe, porque meditando sobre el don de gracia inconmensurable que es la Redención, nos damos cuenta de que todo ha sido dado por amorosa iniciativa divina. Precisamente para meditar sobre este aspecto del misterio salvífico, debemos tener presente las palabras del Señor: “Gratis lo recibisteis; dadlo gratis” (Mt 10, 8).
3.- Con el rito de la imposición de la ceniza, se nos recuerda algo que en el siglo XXI ya hemos olvidado, las prácticas de las obras de fe, las obras que nos ayudan a profundizar y vivir la fe católica. La oración, el ayuno y las limosnas, son entre las obras las que más deben marcar este tiempo y camino cuaresmal. El Apóstol Santiago nos recuerda una verdad fundamental, que la fe sin obras está muerta: “Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” Stg 2, 17-18
Por ello, en este mensaje por el cual quiero llegar a todos ustedes, es recordarles, no con palabras mías, sino con las del mismo Señor la importancia de las obras que cooperan a la fe que profesamos: “Luego dirá a los de su izquierda: «Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron». Estos, a su vez, le preguntarán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?». Y él les responderá: «Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo». Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna». Mt 25, 41-46, duras son las palabras que el Señor pronunciara en nuestro juicio particular y en el juicio final, tanto se ha predicado una teología errada de falsa misericordia, que omite estos mandatos firmes y urgentes del Señor a todos nosotros, debemos estar pues con la mente en que en cada persona hay una oportunidad de ayudar al mismo Señor, pues lo que hacemos a los demás lo hacemos a Cristo mismo, hoy el mundo vive una época esplendorosa de la tecnología, pero al mismo tiempo una sociedad aislada en sí misma, cada persona vive en su mundo virtual, con “amigo” virtuales, donde importa más un “me gusta” a una foto, que ir al encuentro de personas que sufren cerca de nosotros. Donde esta ese adelanto que debería traer el progreso de la ciencia, una ciencia que ha desterrado a Dios, que ha vuelto al humano un objeto, un progreso que lleva a las personas a la idolatría de los animales como si fueran “seres humanos” se desgarran las vestiduras por un gato, un perro, pero se olvidan de los que sufren, hoy la sociedad gasta millones de dólares para atender a sus nuevos “dioses” los animales, hoy hay penas más duras para quien maltrata a un animal que para quien mata y derrama la sangre de un inocente en el vientre materno, hoy se legaliza el asesinato –eutanasia- de personas enfermas en aras de “una mejor calidad de vida” pero se esfuerza la sociedad por desarrollar métodos para prolongar la vida de sus nuevos dioses los animales.
4.- Tantas personas a las que diariamente se puede ayudar y con ello, nosotros ir remitiendo la deuda debida por nuestros pecados, ahí mostramos con obras nuestra fe. Pero vivimos un mundo donde es más importante el hoy que pensar en lo eterno, este camino cuaresmal que se iniciara con el miércoles de ceniza deberá llevarnos a reflexionar sobre cómo vivimos nuestra fe, cuáles son nuestras obras que entregaremos al Señor, y cuantas veces le dimos de comer, de beber, de visitarlo estando enfermo, encarcelado en cada persona que socorrimos que es lo que el valorara y no cuantos gaticos y perritos les dimos de comer, esta cuaresma nos debe llevar a despojarnos de los ídolos falsos como son los vicios de las redes sociales y los animales, las primeras bien usadas nos ayudan en nuestro trabajo pero no sustituyen el actuar en sociedad, y los segundos tratados con respeto y en la justa medida sirven para nosotros para los fines que el Señor nos los entrego, pero evitando caer en la idolatría.
Confiamos pues que este camino cuaresmal nos lleve a vivir el triduo pascual con fe, esperanza y caridad en nuestros hermanos, para que nuestras obras hablen de nuestra fe divina y católica.
A todos con afecto, concedo mi bendición episcopal.
Dado en la memoria de San Policarpo de Esmirna, Obispo y mártir, a XXIII de febrero de MMXX, octavo de nuestro pontificado.
+ Ego, Christhian Gabriel, Episcopus

Homilía en la Fiesta de la Cátedra de San Pedro
22 de febrero de 2020
Carísimos Hermanos:
1.- Hoy celebramos la Fiesta de la Cátedra del Bienaventurado San Pedro, Vicario de Cristo y Príncipe de los Apóstoles, esta fiesta, que se celebra desde el siglo IV, quiere destacar la importancia del primado de Pedro como signo del principio y fundamento, perpetuo y visible, de la unidad de fe y de comunión de la Iglesia[1]. La Cátedra de un obispo es el signo de su autoridad de doctor, de sumo sacerdote y de pastor. Así, la Cátedra de San Pedro recuerda la misión especial y principal que Cristo Señor ha confiado al Bienaventurado San Pedro y sus legítimos sucesores: la de confirmar en la fe a sus hermanos[2]. La fe de Pedro es la roca sobre la cual Cristo edificó su Única Iglesia.
2.- “Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam” [3] con estas palabras el mismo Cristo, instituye a Pedro piedra fundamental de su Una y Única Iglesia, cuando Pedro hace la primera profesión de fe del colegio de los apóstoles y de todos los seguidores, es él y solo el quien con una fe firme confiesa el carácter mesiánico de Jesús, ante lo cual el Señor le confiere la primacía sobre todo el colegio apostólico, y en él y sus legítimos sucesores el de los Obispos que vendríamos después de los apóstoles.
El Señor le promete que “los poderes del infierno no la derrotarán.” Los poderes del infierno no podrán impedir esta profesión de fe, los vínculos de la muerte no la sujetarán, porque estas palabras son palabras de vida. Ellas introducen en el cielo a los que las aceptan, hunden en el infierno a los que las niegan. En esta promesa esta la verdad de la indefectibilidad de la Iglesia, es decir, que la iglesia seguirá siempre hasta el fin de los tiempos, el enemigo no podrá nunca destruirla aun en el momento de mayor persecución previo a la segunda venida del Señor, también es una profecía de que los poderes del infierno estarán siempre atacando a la Iglesia de Cristo, ataques que no serán pequeños, que vendrán momentos de profunda crisis, como los hemos vistos en la historia de la Iglesia, como el pontificado de hierro, cuando hubo papas indignos en su acción moral en su actuar, pero jamás tocaron el Sagrado Deposito de la Fe, el momento en que hubo tres papas que se disputaban la Cátedra de Pedro, pero al final prevaleció la promesa del Señor y solo uno el legítimo sucesor regiría la Iglesia de Cristo.
“Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares sobre la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desatares sobre la tierra será desatado en el cielo.” Verdad es que este poder fue comunicado también a los demás apóstoles y que este decreto constitutivo concierne igualmente a todos los que rigen la Iglesia; pero, al confiar semejante prerrogativa, no sin razón dirige el Señor a uno solo, aunque hable para todos, la autoridad queda confiada de un modo singular al Bienaventurado San Pedro porque él es constituido cabeza de todos los pastores la Iglesia.[4] Como vemos en este versículo el Señor le promete las llaves-espirituales- es decir el poder pleno sobre toda su Iglesia, en ese momento aún no se las entrega, se las promete, pues todavía faltaba la triple profesión de fe de Pedro, de que madurara al lado de su Maestro y Señor y así ante su partida, será Pedro el que tendrá la potestad plena y suprema.
3.- La Cátedra de Pedro es pues, no el objeto físico, sino el ministerio que ejerce, el oficio mismo, ya que desde el momento en que un varón bautizado es electo Obispo de Roma y es consagrado Obispo si no lo es, se convierte en el Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, con la potestad inmediata y suprema sobre los fieles, pastores y toda la Iglesia, de sus funciones la más importante es la de confirmar en la fe a sus hermanos, la fe de Pedro es la garante de la catolicidad, de la fe autentica, es por ello, que en los Sucesores de Pedro, no puede darse la ambigüedad o la evasiva cuando los fieles en el ejercicio de sus derechos le piden la clarificación de una doctrina ya sea en materia de fe o de moral. Pues de la Fe del Sucesor de Pedro depende la de toda la Iglesia, desde los Cardenales, Patriarcas, Arzobispos, Obispos, Presbíteros, Diáconos, religiosos y fieles laicos. Por ello, la fiesta de la Catedra de Pedro, es el recuerdo de la promesa que el Señor hizo al Apóstol San Pedro y en el a todos sus legítimos sucesores: “El Señor dijo a Pedro: Yo he rogado por ti, para que no te falte la fe.
Y tú, después que hayas vuelto, confirma tus hermanos.” [5]
En estos tiempos, la necesidad de que Pedro confirme a sus hermanos es más urgente que nunca, no se trata de temas de poca monta, se trata de verdades esenciales que comprometen el Sagrado Deposito de la Fe. Que en la celebración de esta fiesta nos anime más que nunca a orar por quien el Espíritu Santo permitió que llegara a la Cátedra de Pedro, para que fortalecido por la fe autentica y en cumplimiento de su deber, nos confirme a todos en la fe divina y católica, tal y como la hemos recibido de los Santos Apóstoles, por carta o por palabras.
Para el sucesor de Pedro no se trata de reivindicar poderes semejantes a los de los dominadores terrenos, de los que habla Jesús (Cfr. Mt 20, 25.28), sino de ser fiel a la voluntad del Fundador de la Iglesia que ha instituido este tipo de sociedad y este modo de gobernar al servicio de la comunión en la fe y en la caridad.
Para responder a la voluntad de Cristo, el sucesor de Pedro deberá asumir y ejercer la autoridad de confirmar en la fe a sus hermanos que le ha sido dada con espíritu de humilde servicio y con la finalidad de asegurar la unidad. Incluso en los diversos modos históricos de ejercerla deberá imitar a Cristo en el servir y reunir a los llamados a formar parte del único redil. No subordinará nunca fines personales lo que ha recibido para Cristo y para su Iglesia. No podrá olvidar jamás que la misión pastoral universal no puede dejar de implicar una asociación más profunda con el sacrificio Redentor, con el misterio de la cruz.[6]
+ Ego, Christhian Gabriel, Episcopus
[1] Cfr. Cc de Florencia 1439 Denzinger 1307, Cc Vaticano II, Const. Dogmática Lumen Gentium 28
[2] Cfr. Lc 22, 32
[3] Mt 16, 17-18
[4] De los Sermones de san León Magno, papa, Sermón 4 En el aniversario de su entronización, 2-3: PI 1, 149-151
[5] Lc 22, 32
[6] San Juan Pablo II, Audiencia General, Miércoles 24 de febrero de 1993
Con fecha 10 de Enero de 2020 el Rey Solomon Gafabusa Iguru I, Rey de Bunyoro Kitara, monarquía subnacional de la República de Uganda, ha nombrado al Obispo como Capellán de Honor de Su Majestad. Mismo que agradece.

ANUNCIO DE LAS FIESTAS MOVIBLES AÑO 2020
Queridísimos hermanos:
La gloria del Señor se ha manifestado y se continuará manifestando entre nosotros, hasta el día de su retorno glorioso. En la sucesión de las diversas fiestas y solemnidades del tiempo, recordamos y vivimos los misterios de la salvación.
Centro de todo el año litúrgico es el Triduo Pascual del Señor crucificado, sepultado y resucitado, que este año culminará en la Noche Santa de Pascua que, con gozo, celebraremos el día 11 de abril.
Cada domingo, Pascua semanal, la santa Iglesia hará presente este mismo acontecimiento, en el cual Cristo ha vencido al pecado y la muerte.
De la Pascua fluyen, como de su manantial, todos los demás días santos: el Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, que celebraremos el día 26 de febrero;
la Ascensión del Señor, que este año será el 24 de mayo;
el Domingo de Pentecostés, que este año coincidirá con el día 31 de mayo;
celebramos el santísimo cuerpo y la sangre de Cristo el día 11 de junio
el primer Domingo de Adviento, que celebraremos el día 29 de noviembre;
también en las fiestas de la Virgen María, Madre de Dios, de los apóstoles, de los santos y en la conmemoración de todos los fieles difuntos, la Iglesia, peregrina en la tierra, proclama la Pascua de su Señor.
A él, el Cristo glorioso, el que era, el que es y el que viene, al que es Señor del tiempo y de la historia, el honor y la gloria por los siglos de los siglos.»
En la Solemnidad de la epifanía del Señor, a 5 de enero del año del Señor de 2020, octavo de nuestro pontificado.
+ Ego, Christhian Gabriel, Episcopus.

Libro de Horas de Luis de Orleans
www.moleiro.com
De Publicatione festorum mobilium in Epiphania Domini
A.D. MMXX
Noveritis, fratres carissimi,
quod annuente Dei misericordia,
sicut de Nativitate Domini nostri Iesu Christi gavisi sumus,
ita et de Resurrectione eiusdem Salvatoris nostri gaudium vobis annuntiamus.
Die viginti sex februarii dies Cinerum, et initium ieiunii sacratissimae Quadragesimae.
Die undecim aprilis sanctum Pascha Domini nostri Iesu Christi cum gaudio celebrabitis.
Die viginti quattuor maii erit Ascensio Domini nostri Iesu Christi.
Die triginta unum maii festum Pentecostes.
Die undecim iunii festum sanctissimi Corporis et Sanguinis Christi.
Die viginti novem novembris dominica prima Adventus Domini nostri Iesu Christi, cui est honor et gloria, per omnia saecula saeculorum. Amen.
In sollemnitate Epiphaniae Domini, V Ianuarii, anno Domini MMXX, Pontificatus Nostri octavo.
+ Ego, Christhian Gabriel Episcopus

Mensaje de Año Nuevo 2020
1.- Con la llegada del año 2020, vienen nuevos retos y oportunidades para cuantos fieles al Depósito de la Fe, tenemos el deber de proclamar el Evangelio por mandato del mismo Nuestro Señor, no hay excusa hoy día para no asumir el mandato misionero, el cual ha de empezar desde adentro de la misma Iglesia, puesto que ante la secularización neopagana que vive hoy el mundo y la omisión de fortalecer la fe de los fieles, hoy más que nunca se hace necesario que la misión sea ad intra, y así con renovadas fuerzas podamos llevar la buena nueva a quienes por diversas circunstancias se han alejado de la Iglesia.
Que este año sea fecundo en conversiones y vocaciones, que el mundo pueda experimentar la paz que viene de la defensa de la vida, de la defensa de la familia, de la defensa de la civilización occidental.
Con gusto imparto de corazón a todos la bendición apostólica.
Dado en la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús, a 3 de enero del año del Señor de MMXX, octavo de nuestro pontificado
+ Ego, Christhian Gabriel, Episcopus
+ Ego, Christhian Gabriel, Episcopus