Breve Episcopal Cum Festa Sanctorum

Breve Episcopal

Cum Festa Sanctorum

Para la celebración de la misa de San Pablo VI  en mayo de 2020

Christhian Gabriel,

       Obispo

                   

1.- Con las fiestas de los santos se proclaman las maravillosas obras de Cristo en sus siervos, y muestran a los fieles ejemplos apropiados para su imitación.[1] Es por ello que en decurso del año litúrgico hay memorias de santos que por su relevancia son propuestas a la Iglesia, porque al celebrar el tránsito de los santos de este mundo al cielo, la Iglesia proclama el misterio pascual cumplido en ellos, que sufrieron y fueron glorificados con Cristo, propone a los fieles sus ejemplos, los cuales atraen a todos por Cristo al Padre y por los méritos de los mismos implora los beneficios divinos.

La doctrina de la Iglesia y su Liturgia proponen a los Santos y Beatos, que contemplan ya «claramente a Dios uno y trino» como:

– testigos históricos de la vocación universal a la santidad; ellos, fruto eminente de la redención de Cristo, son prueba y testimonio de que Dios, en todos los tiempos y de todos los pueblos, en las más variadas condiciones socio-culturales y en los diversos estados de vida, llama a sus hijos a alcanzar la plenitud de la madurez en Cristo[2];

– discípulos insignes del Señor y, por tanto, modelos de vida evangélica; en los procesos de canonización la Iglesia reconoce la heroicidad de sus virtudes y consiguientemente los propone como modelos a imitar;

– ciudadanos de la Jerusalén del cielo, que cantan sin cesar la gloria y la misericordia de Dios; en ellos ya se ha cumplido el paso pascual de este mundo al Padre;

– intercesores y amigos de los fieles todavía peregrinos en la tierra, porque los Santos, aunque participan de la bienaventuranza de Dios, conocen los afanes de sus hermanos y hermanas y acompañan su camino con la oración y protección;

– patronos de Iglesias locales, de las cuales con frecuencia fueron o Pastores ilustres; de naciones: apóstoles de su conversión a la fe cristiana, o expresión de su identidad nacional y para obtener gracias específicas, etc.

Todo esto la Iglesia lo confiesa cuando, con agradecimiento a Dios Padre, proclama: «Nos ofreces el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión y la participación en su destino».

2.- Finalmente, es preciso recordar que el objetivo último de la veneración a los Santos es la gloria de Dios y la santificación del hombre, mediante una vida plenamente conforme a la voluntad divina y la imitación de las virtudes de aquellos que fueron discípulos eminentes del Señor.

Por esto, en la catequesis y en otros momentos de transmisión de la doctrina se debe enseñar a los fieles que: nuestra relación con los Santos hay que entenderla a la luz de la fe, no debe oscurecer: «el culto latréutico, dado a Dios Padre mediante Cristo en el Espíritu, sino que lo intensifica»; «el auténtico culto a los santos no consiste tanto en la multiplicidad de los actos exteriores cuanto en la intensidad de un amor práctico», que se traduce en un compromiso de vida cristiana.

3.- De conformidad con el Breve Episcopal Opus Dei del 11 de abril de 2020 dado por Nos, en el cual constituimos y nombramos al Maestro de Ceremonias Episcopales, el cual como participante de nuestro munus sanctificandi entres sus derechos y obligaciones está “preparar todo lo necesario para las celebraciones litúrgicas y otras funciones sagradas que celebre los capellanes… y dirigirlas según las prescripciones vigentes del derecho litúrgico… ejerciendo funciones a voluntad del Obispo.”[3] Por ello, para que ejercite conforme a las rubricas litúrgicas y sea el primero en dar ejemplo de un correcto ars celebrandiNos, con nuestra autoridad Apostólica disponemos, mandamos, prescribimos y ordenamos que el Reverendo Padre XXXX XXXXX XXXXXX XXXXX Magistri Caerimoniarum Episcopalis celebre la misa del día 29 de mayo de 2020 dedicado a la memoria de San Pablo VI Papa, conforme lo establece el calendario litúrgico para el mes de mayo que Nos hemos aprobado por Quirógrafo Magistri Caerimoniarum del 30 de abril de 2020. No pudiendo delegar en otra persona lo aquí establecido.

De la misa deberá enviarnos un extracto de su homilía en el que señale que aportación hizo San Pablo VI a la mariología.

Sin que obste nada en contrario, mandamos y establecemos que el presente breve surta sus plenos efectos el día de su firma y sea publicada en las Actas Apostólicas Oficiales.

Dado en la memoria de San Atanasio de Alejandría, Obispo y Doctor de la Iglesia, a II de mayo del año del Señor de MMXX, octavo de nuestro pontificado.

                                                                 + Ego, Christhian Gabriel, Episcopus

  1. XXXXX XXXX XXXXX XXXXXX,

Notario Episcopal

Patente XXXXXXXXXXXX

Vigente del XXXX de febrero al XXXX de mayo de 2020



[1] “cum festa Sanctorum mirabilia . . . Christi in servis eius praedicent, et fidelibus opportuna iraebeant exempla imitanda” (Cf Cc Ecumenio Vaticano II, Const Sacrosanctum Concilium, n. 111; AAS 56, 1964, p. 127)

[2] cfr. Ef 4,13; Col 1,28

[3] Cf. Christhian Gabriel, Obispo, Breve Episcopal Opus Dei del 11 de abril de 2020


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